El sismo de 7.8 grados Ritcher sufrido en la Ciudad de México y otros estados demostró que, tratándose de continuidad de las operaciones, las telecomunicaciones aún dejan mucho que desear… y eso no ayuda a una sociedad ansiosa de comunicarse en un momento de crisis.
Hace unos meses publicamos una nota relacionada con la predicción de sismos y los grandes retos que enfrenta la tecnología en este sentido, la cual se percibe aún con muchos rezagos (http://www.computerworldmexico.mx/Articulos/19706.htm). Sin ir más lejos, en la escuela que está enfrente de nuestras nuevas oficinas, la alarma sísmica sonó cuando ya había dejado de moverse la tierra… desde la calle escuchábamos las voces de todos los pequeños en el patio cuando la alarma apenas sonaba para “avisar” del temblor. Un compañero me dijo que cuando la actividad sísmica no se origina en zona costera, no se detecta a tiempo. Bueno, ése es un error.
De acuerdo con la información final, el sismo fue de 7.8 grados Ritcher, el segundo más fuerte en la historia de México desde el terremoto de 1985… y creo que la gran mayoría de los habitantes del DF recuerda los resultados de aquél incidente. Ayer, el país superó exitosamente esta “prueba” en términos de pérdidas humanas y daños a la infraestructura, pero no así en términos de servicios de comunicación, tan vitales para mantener a la población tranquila e informada después de un incidente de esta magnitud.
Más aún, la continuidad de las operaciones de muchas empresas se vio interrumpida durante horas tras los consecuentes cortes de energía eléctrica, entre otros servicios. Sin telefonía celular, sin luz y, en algunos casos, sin telefonía fija, muchos empleados esperaron por horas frente a sus equipos hasta que los servicios se fueron restableciendo, y es que, dado que en la mayoría de las empresas el servicio de internet está ligado al de telefonía, ni siquiera era posible conectarse a la web.
Todavía más. Sin energía eléctrica, ni las computadoras, ni los servidores ni los ruteadores estaban disponibles. Ahí fue donde las redes sociales entraron al rescate, a través de las aplicaciones de smartphones, como WhatsApp, Facebook y Twitter, entre otras (
http://www.computerworldmexico.mx/Articulos/22084.htm,
http://www.pcworld.com.mx/Articulos/22067.htm). La mensajería entre estas aplicaciones permitió a la sociedad comunicarse… aunque no así restablecer la continuidad de las operaciones empresariales.
Yo me pregunto, ¿qué pasaría si enfrentamos una contingencia mayor? Entiendo que el sismo fue bastante fuerte, pero en realidad no se cayeron instalaciones ni se dañaron infraestructuras como en el 85, y sin embargo, los servicios de telefonía (sobre todo la celular, que actualmente ya tiene más usuarios que la fija) no se restablecieron en toda la tarde. Digo, a mí me llegó un mensaje de un amigo a la 1 am, y estoy segura que no lo envió a esa hora.
¿Cuánto tiempo puede estar desconectada una ciudad? ¿Cuántas horas pueden aguantar las empresas sin luz? Negocios como el Oxxo de la esquina cerraron sus puertas hasta que volvió la energía eléctrica, pues al no tener sistema no podían registrar sus cobros. ¿Cuántas operaciones se pierden? ¿Cuántas oportunidades de negocio?
¿Qué sucedería en caso de un incidente que en realidad dañara la infraestructura de telecomunicaciones? ¿Cuánto tiempo les tomaría a los proveedores restablecer sus servicios? ¿Puede la sociedad, tan embebida en el uso de de las nuevas tecnologías, resistir horas sin comunicación?
Cito en este sentido a Omar Herrera Reyna, compañero de un foro de LinkedIn al que pertenezco: “Cuando la tecnología deja de ser útil los papeles se invierten de forma drástica, y quienes no son los más favorecidos por nuestra sociedad hoy en día (campesinos por ejemplo) de repente saben cómo sobrevivir mejor. Todo este conocimiento de sistemas pasa a ser totalmente inútil cuando no hay computadoras. Algunos consideran que a nivel de inteligencia, las sociedades (ej. de humanos y algunos animales como las abejas) forman entidades autónomas; hoy vemos que nuestra sociedad se comporta de una manera distinta a través de la tecnología, lo cual podría significar que, a nivel de inteligencia, quizás esta combinación haya formado otra entidad.”
¿Puede esta “nueva” entidad social resistir incidentes naturales? Supongo que sí… pero, ¿podemos mantener la calma si no es posible comunicarnos con nuestros seres queridos? Como diría el sabio Sherlock Holmes: “Ésa, mi querido Watson, es la cuestión”.
¿Ustedes, qué opinan?